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MIENTRAS TANTO EN EL MAR: CORRIENTES MARINAS

El cambio climático tiene múltiples afectaciones, la mayoría de ellas desconocidas. Va más allá del deshielo o del calentamiento global, pues a más conocemos sobre el planeta más aspectos vemos que están afectados por este fenómeno. En el post de hoy hablaremos de uno que, aunque no lo parezca, su mejora ayudaría significativamente a la situación actual: las corrientes marinas.



Entendemos por corrientes marinas como aquellos cursos de agua que se desplazan como cinturones térmicos por debajo de la superficie. Estos canalizan la temperatura además de los flujos de carbono, oxígeno y otros nutrientes de alrededor del planeta. Tal y como apunta el estudio de los científicos Irina Marinov y Rafaele Bernardello de la Universidad de Pensiilvania, junto a otros expertos de la universidad McGill, el cambio climático podría tener fuertes consecuencias en ellos frenando la velocidad de estos cinturones.


El problema que existe en toda esta cuestión es que el Océano Antártico absorbe prácticamente el 60% del calor producido en la tierra y casi la mitad del C02 como resultado de la actividad humana. Si este proceso de absorción de los gases efecto invernadero se frenase las corrientes dejarían de funcionar y el proceso del cambio de temperatura sería mucho más radical. Esto ocurre porque en la actualidad, el cambio climático ya ha aumentado el porcentaje de precipitaciones en toda la Antártida y provocado un incremento de los niveles de agua dulce. Una subida del agua dulce influye peligrosamente en el clima del Océano Atlántico y enfría el clima de la Europa Occidental.


Esta situación se encuentra especialmente representada en el famoso Giro de Beaurfort, pues ya desde los inicios de esta trágica situación, más de 2 millones de kilómetros cuadrados de hielo marino se han perdido. El Giro de Beaufort es una corriente marina rotativa gigantesca que se mueve al Norte de Alaska.


“El sistema de corrientes del giro de Beaufort, que se mueven en sentido de las manecillas del reloj, tiende a acaparar y retener el agua dulce en la superficie, haciendo del giro de Beaufort un gran reservorio de agua dulce… Desde la década de los noventa, el giro de Beaufort ha acumulado alrededor de 8 mil kilómetros cúbicos de agua dulce, que sería suficiente como para cubrir California con hasta 18 metros de agua” Thomas Armitage, especialista en percepción remota de la zona polar en el Jet PropulsionLaboratory de la NASA.


Por culpa de esta situación se ha visto que una mejora de los modelos de gestión oceanográficos de las corrientes empieza ya a ser imprescindible. Muchos de los modelos actuales no son capaces de solucionar elementos relacionados con este fenómeno y, tener estos modelos más precisos de la situación en el ártico es muy importante para futuras predicciones del clima global.

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