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MIENTRAS TANTO EN EL MAR: TRANSPORTE MARÍTIMO

La contaminación y el cambio climático tienen muchos orígenes, la mayoría de ellos relacionados con las actividades humanas. En el post de hoy, veremos una de las actividades más contaminantes del planeta: el transporte marítimo, una actividad que tiene afectaciones tanto en la tierra como en el mar y que es mucho más contaminante que el transporte terrestre.



Hoy en día el mar sigue siendo una excelente vía de comercio, pues más del 90% del comercio mundial se hace vía marítima, lo que supone más de 90.000 buques al año. Estos, además de dióxido de carbono también emiten otros gases muy contaminantes tales como los óxidos de nitrógeno o el óxido nitroso. Teniendo en cuenta esta mezcla, no es sorprendente que la industria naval sea una de las grandes responsables del cambio climático.


Según la Organización Marítima Internacional, este sector agrupa más del 3% de las emisiones de C02 a nivel mundial, un número que, desafortunadamente, sigue creciendo. Ya antes del 2010 la OMI advirtió de las consecuencias del que tiene la navegación. Esta señaló que si para el 2021 se reducían en un 10% las emisiones generadas por los barcos, habría una bajada del 23% en todas las emisiones a nivel mundial. Unas previsiones que no solo no se han cumplido sino que han empeorado, pues durante las últimas tres décadas, la industria naval ha crecido una media del 5% al año.


Los países que más contaminan en términos de transporte marítimo son Estados unidos, China, Rusia, India y Japón. Y no solo esto, sino que estas emisiones no están reguladas y por tanto, no se puede poner un remedio efectivo. Los países que más sufren las consecuencias de las emisiones del transporte naval son España, Italia y Grecia seguidas por Francia y Noruega. De hecho, las ciudades más expuestas a este problema son Barcelona, Palma de Mallorca, Venecia Civitavecchia (Roma) y Southampton.


Vista esta situación, la Unión Europea marcó unos límites que no debían pasarse en el contenido de azufre. Este límite es de 35.000 pm frente a los 10 ppm permitido, sin embargo, hoy en día se sitúa en unos 25.000 ppm, una cifra que todavía está 2.500 veces por encima de lo permitido en vehículos. Para hacernos una idea de la gravedad del asunto, se estima que 15 de los barcos más grandes del mundo emitían tanta contaminación atmosférica como 760 millones de automóviles.


Una de las soluciones consideradas más eficaces en esta cuestión, es la reducción de velocidad de los barcos. Pues a mayor velocidad, mayor es la emisión de gases. Si comparamos el transporte marítimo con otros métodos de transporte, vemos que la reducción de velocidad es mucho más eficiente, unas diez veces más que reducir la velocidad en un camión y casi cien veces más que en el transporte aéreo.


Con todo, desde Blue Carbon no pretendemos eliminar una de las formas de comercio más seguras y usadas de nuestra sociedad, pues la alternativa son los aviones y no presentan datos mucho mejores. Sin embargo, debemos de ser consciente de nuestro transporte y, en la medida de lo posible, procurar reducir la huella de carbono.


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